

La cera de abeja, un recurso natural y renovable, es la más pura y sencilla de todas las ceras para velas.
Con un tiempo de combustión excepcionalmente largo, estas velas arden emitiendo iones negativos que purifican el aire de contaminantes (polvo, olores, toxinas....). A continuación, difunden un dulce aroma a miel que perfuma sutilmente su hogar y elimina los malos olores.
Las votivas son pequeñas velas moldeadas, muy populares y destinadas a ser quemadas en pequeños recipientes adaptados a su tamaño y forma. En el pasado, tradicionalmente, existían las llamadas ofrendas votivas. Estas ofrendas solían acompañar a una petición concreta (alejamiento de un peligro, enfermedad, petición de protección) o se daban como agradecimiento por una curación o una oración respondida.
Coloca la vela en un candelabro o cuenco y enciéndela. Una vela votiva arde durante unas quince horas.
No la dejes nunca sin vigilancia, al alcance de los niños, animales o cerca de objetos inflamables. Deja 10 cm entre dos velas encendidas.
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